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Incendios en edificios históricos: un problema de salud laboral y de salud pública

Contexto: el incendio de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Los edificios históricos se construyeron con los materiales y tecnologías propios de las sociedades y culturas a las que daban servicio. Eran sociedades con culturas científica y prevencionista menos desarrolladas que la actual. Fruto de ello fue la utilización de materiales con agentes químicos que tienen intrínsecamente un potencial lesivo para la salud del ser humano y que bajo determinadas circunstancias ese potencial puede ser activado y suponer un riesgo para la salud. Pueden servir como ejemplo el plomo, utilizado desde la antigüedad en canalizaciones de agua y revestimientos, o el amianto, utilizado de forma intensiva desde la Revolución Industrial como aislante térmico.

Una de esas circunstancias que activan el potencial lesivo de estos productos es el incendio del edificio. El calor puede descomponer muchos de los materiales y liberar a la atmósfera los agentes químicos peligrosos. Las fuertes corrientes convectivas que genera el calor del incendio proporciona un vehículo perfecto para dispersar esos agentes químicos en forma de humo. Es lo que ocurrió el pasado 15 de abril de 2019 en el incendio de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Acabo de leer un par de artículos periodísticos en (Willsher, 2019) y en Live Science (Pappas, 2019) que abordan el problema de salud que puede suponer las partículas de plomo que se propagaron a la atmósfera durante el incendio.

Ilustración 1 Penacho de humo del incendio (Maxime Brunet/AFP).

Ambos plantean el riesgo para la salud al que han estado y siguen estando todas las personas que quedaron expuestas a partículas de plomo procedente tras la combustión de las toneladas de plomo que recubrían la cubierta y la aguja de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Obviamente el riesgo es mayor cuanto mayor es la exposición y ésta exposición es mayor cuanto mayor es la concentración del agente químico. Por razones obvias la proximidad con la fuente del agente químico es un factor determinante en la exposición.

Por ello, los miembros de los cuerpos de bomberos, policía y trabajadores de la catedral que participaron en los trabajos de extinción, gestión de la emergencia y en la salvaguarda del patrimonio artístico y religioso del templo serían las personas potencialmente con mayor riesgo.

También podrían verse afectados los espectadores que atónitos unos y horrorizados otros fueron testigos presenciales de la catástrofe que sufría la catedral. Si podían percibir el olor del humo, probablemente respiraron partículas de plomo.
Y también preocupan los vecinos. Todas esas partículas de plomo terminan depositándose por gravedad por todas partes siguiendo el rumbo del aire que las transporta. Por tanto, los alrededores inmediatos de la catedral, así como las zonas a sotavento en relación a la catedral hacia donde se propagó la humareda.

El plomo.

Ilustración 2 Cubiertas de la nave central y transepto. Sobre el crucero se erige la aguja. Fuente: https://www.notredamedeparis.fr/friends/the-spire/#!

El plomo es el elemento químico con el que están confeccionadas las planchas que recubren tanto el tejado como la aguja de la catedral. El plomo es de color plateado con tono azulado que expuesto a la intemperie adquiere una pátina gris mate. Se utilizó como material de revestimiento en muchos edificios por su flexibilidad, lo que permite adaptar su forma fácilmente mediante maceado.

Se estima que para la cubierta de la catedral se utilizaron 460 toneladas de plomo, 210 toneladas en planchas para el tejado (Bibliothèque nationale de France, 2015) y 250 toneladas en recubrimiento de la aguja (Association Maurice de Sully).

Es un material que se funde a 327,4°C y que hierve a 1725°C. La temperatura estimada en el incendio está en el rango de 800°C – 1.200°C.

Los problemas para la salud que ocasiona el envenenamiento por plomo son conocidos desde la antigüedad. La enfermedad es conocida como saturnismo (Colaboradores de Wikipedia, 2019), debido a que los antiguos alquimistas llamaban “Saturno” a este metal.

En la Tabla 1 se recopilan los valores de referencia del plomo elemental proporcionados en el documento “Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España”, adoptados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), para el año 2019.

Tabla 1. Valores de referencia del plomo.
Agente Químico: Plomo elemental
Nº CE: 231-100-4
Nº CAS: 7439-92-1
VLA-ED®: 0,15 mg/m3
IB: Plomo en sangre
VLB®: 70 µg/dl
Momento de muestreo: No crítico

 

Debe consultarse el Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo (Ministerio de la Presidencia, 2001) puesto que incluye información relevante sobre el plomo inorgánico y sus derivados en el ANEXO I Lista de valores límite ambientales de aplicación obligatoria y valores límite biológicos de aplicación obligatoria y medidas de vigilancia de la salud aplicables al plomo y sus derivados iónicos.

Pero ¿por qué es tan peligroso el plomo? Principalmente, porque se sabe que el plomo es tóxico para la reproducción humana y porque su exposición laboral se asocia al cáncer de pulmón, vejiga y cerebro.

Además, la contaminación por plomo provoca diversidad de efectos en el cuerpo humano tales como efectos gastrointestinales, hematológicos, renales, neurológicos, neuroconductuales y sobre el desarrollo de los niños y otros.

Lecciones que podemos aprender.

Habrá que esperar hasta la conclusión de la investigación del accidente que dirige la Fiscalía de Paris para conocer exactamente los hechos y las causas del incendio. El objetivo de esta investigación debe ser la identificación de errores u omisiones en los sistemas de seguridad empleados hasta ese momento y que se han mostrado insuficientes o ineficaces para evitar la aparición del incendio. No se investigan accidentes con el objetivo de determinar responsabilidades. Eso es cuestión de la administración de Justicia.

La investigación en curso, como técnica preventiva que es, pretende aprovechar la experiencia que puede deducirse de los fallos o errores sucedidos, y buscar soluciones para que estos, a ser posible, no vuelvan a repetirse.

No obstante, se aportan algunas lecciones, no todas, que al menos cautelarmente, deberían ser consideradas en una eventual revisión de los planes de autoprotección, en los planes de acción ante emergencias, en los planes de salvaguarda y en los de recuperación tras el siniestro.

Ilustración 3 Cobertura con placas de plomo. Eugène Viollet-le-Duc «Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe au XVIe siècle» (1864).

 

Previas al incendio.

Hay que adoptar todas las medidas de prevención y de protección activa y pasiva necesarias para evitar el incendio. Sería bueno reflexionar sobre la influencia de los criterios prevencionistas en los procesos de toma de decisiones ante intervenciones en el patrimonio arquitectónico. En este punto hay mucho trabajo pendiente.

Hay que aprender de los errores cometidos para que no se vuelvan a cometer. Urge una investigación detallada que describa los minutos iniciales del incendio. Desde la primera alarma (18:20) hasta la segunda alarma (18:43) y el aviso a los servicios de emergencia hay un lapso de tiempo excesivo para localizar la ubicación y magnitud del incendio. Veintitrés minutos en la progresión de un incendio marcan la diferencia.

Hay que mejorar el conocimiento de los materiales y de las técnicas constructivas de los edificios históricos. La I+D+i en conservación del patrimonio arquitectónico debe ser una prioridad de los gobiernos, nacionales, regionales y locales; de los propietarios de los edificios y de todos los que viven de actividades económicas directa o indirectamente relacionadas con la existencia de ese patrimonio. Ese conocimiento debe plasmarse en inventarios de materiales peligrosos presentes en los edificios, con indicación de su ubicación, cantidad, informaciones relativas al comportamiento ante el fuego, agentes extintores adecuados, medidas preventivas específicas y EPI necesarios durante los trabajos de extinción.

Esta información debe ser compartida con los servicios de gestión de emergencias locales (bomberos, policía, protección civil, etc.) e incorporarse a los planes de actuación ante emergencias que se desarrollen.

Durante el incendio.

Ilustración 4 Los transeúntes observan las llamas y el humo elevándose desde el tejado de la Catedral de Notre-Dame. Fuente: Raphael Lafargue/Abaca/Sipa USA

Una vez que toda la prevención haya fracasado y el incendio está en desarrollo, aún hay oportunidad y tiempo para minimizar los efectos tóxicos de los agentes químicos que se liberen.

Los perímetros de seguridad en los que se restrinja el acceso a los ciudadanos deben ser más extensos. Una distancia suficiente es aquella en la que no se perciba el olor a humo de combustión. Lo que olemos son las partículas que viajan en el humo. Así que, si puedes oler el humo, puedes estar respirando otras partículas tóxicas inodoras que están entrando en tu cuerpo por las vías respiratorias.

Urge realizar mensajes a todos los edificios próximos al incendio para que sellen lo mejor posible todos los huecos de sus edificios (puertas, ventanas, etc.) y


Ilustración 5 Trabajos de extinción en progreso. Fuente: Pierre Suu/Getty Images

desconecten los sistemas de climatización que toman aire del exterior.
En los casos más graves puede ser necesario evacuar a la población que esté dentro de ese perímetro de riesgo, priorizando a la población más sensible (niños, mujeres embarazadas o lactantes, personas con patologías respiratorias, etc.).

Los equipos de intervención en la emergencia deben hacer uso de los EPI adecuados al riesgo de exposición al agente químico que se haya identificado. La heroicidad de estos trabajadores públicos no implica que deban exponer su salud más allá de lo que la peligrosidad inherente a la actividad conlleva. Se les debe proporcionar la información, el entrenamiento y los medios, EPI en particular, necesarios para poder realizar su trabajo en las condiciones laborales más seguras posibles. Y llegado el caso, al menos, que conozcan los riesgos que implican los trabajos a los que se van a tener que enfrentar.

 

Después del incendio.

Que la extinción del incendio haya finalizado no significa en modo alguno que el riesgo de exposición al agente químico haya disminuido.

Tan pronto como las partículas de los agentes químicos se liberan a la atmósfera se van a producir una de estas dos cosas. Lo normal es que la gravedad deposite las partículas sobre alguna superficie más o menos próxima a su ubicación original. Si no es el caso, las partículas serán transportadas por el aire caliente que produce el propio incendio hasta un punto en el que la fuerza del aire es incapaz de mantener la partícula en suspensión. En ese momento la gravedad hará el resto y la depositará sobre la primera superficie que interrumpa su caída. ¿Dónde? La dirección e intensidad de los vientos durante y después del incendio permitirán dibujar mapas de dispersión de los contaminantes.

Es por tanto imperativo que en estos casos se trabaje en coordinación con las agencias de meteorología para monitorizar el comportamiento del viento y prever la dispersión de los agentes químicos a corto, medio y largo plazo.
Esa monitorización debería ir acompañada de mediciones ambientales que identifique y cuantifiquen la presencia del agente químico tanto en el aire como en el terreno (suelos, plantas de la cadena trófica humana y depósitos o corrientes de agua.

Ilustración 6 Trabajadores instalan vigas en celosía sobre las bóvedas de la nave y el transepto. Fuente: Thomas Goisque.

Tan pronto como se dé por extinguido el incendio se dará comienzo a otros trabajos necesarios como los vinculados a la investigación de las causas que originaron el incendio o como los trabajos de recuperación del siniestro. Estos últimos, serán con toda seguridad trabajos que quedan bajo la definición de obras de construcción de emergencia. Constituyen un rango muy extenso de actividades. Algunos ejemplos pueden ser:

  • Trabajos de diagnosis de la estabilidad y resistencia del edificio y sus componentes.
  • Trabajos de documentación de los daños.
  • Trabajos para estabilizar aquellos elementos arquitectónicos que no dispongan de la estabilidad y resistencia requerida para los propios trabajadores y para los usuarios futuros.
  • Trabajos de protección del edificio ante agentes meteorológicos que puedan deteriorar aún más el estado en el que haya quedado el edificio tras el siniestro.
  • Trabajos de extracción de escombros.
  • Trabajos de limpieza.

Todos los trabajadores que participen en cuantas actividades se desarrollen en los momentos posteriores a la finalización del incendio estarán expuesto al riesgo de contaminación por los agentes químicos que pudieran estar contenidos en partes del edificio y que por causa del incendio hayan sido liberados.

Si eres un ciudadano curioso deberías reflexiona si los “Me gusta” que vas a conseguir en tus redes sociales compensan el riesgo para tu salud. Aléjate, deja trabajar a los miembros de los servicios de emergencia. Ten presente que las partículas no solo van a la nariz. Se depositan en tu pelo, en tu piel, en tu ropa. En todo aquello en lo que luego va a estar cerca de la nariz de tus seres queridos cuando los besas y los abrazas. Esa foto no vale tanto como tu salud.

Por cierto, no solo el plomo es factor de riesgo. También el roble lo es. El polvo de las maderas duras como el roble es carcinógeno y en estos momentos está siendo estudiado para ser incluido en el documento que recoge los Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España, adoptados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo para el año 2020.
Así que también será necesario adoptar medidas preventivas cuando tras el incendio haya que cortar con sierra de cadena y manipular las vigas de roble. Pero eso es harina de otro costal.

Referencias.

  • Association Maurice de Sully. La flèche. [En línea] Association Maurice de Sully. [Citado el: 12 de 05 de 2019.] https://www.notredamedeparis.fr/la-cathedrale/architecture/la-fleche/
  • Bibliothèque nationale de France. 2015. La Cathédrale Notre-Dame de Paris,1163-1345\Techniques et métiers. La couverture. [En línea] Direction de la diffusion culturelle, Éditions multimédias, 2015. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] http://passerelles.bnf.fr/techniques/cathedrale_nd_paris_02.php
  • Colaboradores de Wikipedia. 2019. Saturnismo. [En línea] 114565521, Wikipedia, La enciclopedia libre., 13 de 03 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Saturnismo&oldid=114565521
  • Ministerio de la Presidencia. 2001. Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo. [En línea] 05 de 05 de 2001. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.boe.es/eli/es/rd/2001/04/06/374/con. BOE-A-2001-8436
  • Pappas, Stephanie. 2019. Why the Area Around Notre Dame Is Now Coated with Toxic Levels of Lead. [En línea] Live Science, 10 de 05 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.livescience.com/65451-notre-dame-sky-high-lead-levels.html
  • Willsher, Kim. 2019. Notre Dame firefighters should be tested for lead, say campaigners. [En línea] The Guardian, 10 de 05 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.theguardian.com/world/2019/may/10/notre-dame-firefighters-should-be-tested-for-lead-say-campaigners

Tabla de ilustraciones.

  • Ilustración 1 Penacho de humo del incendio (Maxime Brunet/AFP).
  • Ilustración 2 Cubiertas de la nave central y transepto. Sobre el crucero se erige la aguja. Fuente: https://www.notredamedeparis.fr/friends/the-spire/#!
  • Ilustración 3 Cobertura con placas de plomo. Eugène Viollet-le-Duc «Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe au XVIe siècle» (1864).
  • Ilustración 4 Los transeúntes observan las llamas y el humo elevándose desde el tejado de la Catedral de Notre-Dame. Fuente: Raphael Lafargue/Abaca/Sipa USA
  • Ilustración 5 Trabajos de extinción en progreso. Fuente: Pierre Suu/Getty Images
  • Ilustración 6 Trabajadores instalan vigas en celosía sobre las bóvedas de la nave y el transepto. Fuente: Thomas Goisque.

Aprendizaje basado en hechos reales

Caso práctico

Ayer martes se realizó uno de los exámenes de la evaluación extraordinaria de la asignatura de prevención y seguridad II que imparto. Tenía que proponer un par de casos prácticos y la actualidad me proporcionó el contexto para desarrollar el enunciado de ambos problemas: el incendio de la Catedral de Notre-Dame de Paris.

El enunciado propone evaluar el nivel de riesgo intrínseco de incendio de la cubierta del templo y en función de ello determinar la dotación de extintores portátiles. Obviamente, el cálculo se debe realizar siguiendo los métodos y criterios propuestos por la normativa española vigente y que hemos trabajado durante el curso.

Ian Spencer Langsdon, (european pressphoto agency b.v.)

Se proporcionan datos extraídos de fuentes para darle mayor realismo. Con ello pretendo que el estudiante se identifique con la profesión que ejercerá en un futuro inmediato y pueda reconocer el valor de la ingeniería que desarrollará con su trabajo. También se ayuda a desarrollar la competencia transversal de identificar e interpretar los problemas contemporáneos en su campo de especialización, prestando especial atención a la conservación del patrimonio arquitectónico.

Soy consciente que algunos datos pueden resultar inconsistentes. Por ejemplo, el peso del armazón de la cubierta se estima en 490 toneladas y el peso de la aguja que remata el crucero se estima en 500 toneladas. Pero esos son los datos tal y como los he encontrado. Agradeceré para futuras versiones cualquier dato y fuente sobre el asunto.

El enunciado del problema.

A continuación, os reproduzco la versión 1.0 del problema propuesto. Espero vuestros comentarios y soluciones.

 

El pasado 15 de abril de 2019 se produjo un incendio en la cubierta de la Catedral de Notre-Dame de Paris. La Fiscalía de París ha abierto una investigación para determinar las causas del incendio. Aparentemente el origen del incendio estaría vinculado a las obras de rehabilitación que se estaban desarrollando en la cubierta. En cualquier caso, los daños ocasionados suponen una pérdida en el patrimonio arquitectónico difícilmente recuperable.

Infografía de la subestructura de madera de roble que soporta la cubierta. Fuente: New York Times

La cubierta mide 100 m de largo y 13 m de ancho en la nave, 40 m en el transepto, con una altura de 10 m. Se componía de:

  • Cobertura mediante 1326 planchas de plomo de 5 mm de espesor, con un peso de 210 toneladas (Bibliothèque nationale de France, 2015).
  • Armazón de madera, denominada la forêt (el bosque) por la cantidad de vigas de roble de que consta, con un peso de 490 toneladas (Vannucci, Maffi-Berthier, Stefanou, & Masi, 2019). La densidad media del roble Quercus robur oscila entre 670-720 kg/m3 (Bates, 2013). Para los cálculos tómese el valor medio.
  • La aguja, con un peso de 500 toneladas de madera y 250 toneladas de plomo (Ars Technica, 2019).

Solo a efectos académicos, se va a considerar que se estaban realizado trabajos de reparación en las planchas de plomo. Estos trabajos consisten en la recolocación y reparación de las planchas. Para el sellado final se utilizan sopletes para fundir ligeramente el plomo y sellar así las piezas y las juntas. La superficie a considerar como actividad es la resultante de tener 4 equipos de plomeros con una superficie de trabajo de 25 m2 cada uno.

Usando el método del riesgo intrínseco de incendio propuesto en el Real Decreto 2267/2004, de 3 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales calcula:

  1. Densidad de carga de fuego, ponderada y corregida de la cubierta, en MJ/m2
  2. La dotación de extintores portátiles a instalar, tanto bajo cubierta como sobre los faldones del tejado: eficacia, número y distribución.

Datos de los que se dispone:

  • La temperatura de autoignición del roble es de 210°C.
  • El punto de fusión del plomo es 327,46°C.
  • La temperatura estimada en el incendio es de 800°C (Agence France-Presse, 2019)
  • Soldadura blanda, con temperatura inferior a 450°C, mediante soplete.
Vista del armazón de madera de roble bajo la cubierta. Fuente: www.notredamedeparis.fr/
Vista del armazón de madera de roble bajo la cubierta. Fuente: www.notredamedeparis.fr/

¿Me pongo el arnés en la cesta de una PEMP?

Hoy lo debatía con un compañero. Yo le requería verbalmente para que consultara el manual de instrucciones de la plataforma elevadora móvil para personas (PEMP, en adelante) y lo aplicase en unos trabajos en curso en los que se estaba utilizando una PEMP articulada para acceder a la cubierta de una piscina.

La respuesta típica a la pregunta título es que no hay disposición legal que obligue el uso de arnés o cinturón de fijación en las PEMP, pero es muy recomendable, especialmente en algunos tipos. No estoy de acuerdo con la inexistencia de la obligación de uso.

Andy Access: ¡Engancha tu arnés!

Dicho esto, es obligatorio referirse al VI Convenio colectivo general del sector de la construcción que en su artículo 191 sobre normas específicas para plataformas elevadoras móviles de personal establece que durante la utilización de estos equipos de trabajo “es preceptivo el uso de arnés anticaídas por parte de los trabajadores” (Ministerio de Empleo y Seguridad Social, 2017).

Por tanto, si los trabajos están dentro del ámbito funcional del citado Convenio General los trabajadores deberán usar el arnés anticaídas. A título informativo se recuerda que el VI Convenio General es de obligado cumplimiento en todas las actividades del sector de la construcción que son a título enunciativo y no exhaustivo las siguientes:

a) Las dedicadas a la construcción y obras públicas.

b) La conservación y mantenimiento de infraestructuras.

c) Canteras, areneras, graveras y la explotación de tierras industriales.

d) Embarcaciones, artefactos flotantes y ferrocarriles auxiliares de obras y puertos.

e) El comercio de la construcción mayoritario y exclusivista.

Para un listado más detallado puede consultarse el Anexo I del citado Convenio General.

Por otro lado, las PEMP tienen la consideración de aparatos de elevación de personas y por ello les es de aplicación el Real Decreto 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercialización y puesta en servicio de las máquinas.

Esta disposición define una serie de requisitos de seguridad y salud ante diversos riesgos. En lo relativo al riesgo de resbalar, tropezar o caer se establece que las partes de la máquina sobre las que esté previsto que puedan desplazarse o estacionarse personas, – en las PEMP, obviamente, la cesta – “se deben diseñar y fabricar de manera que se evite que dichas personas resbalen, tropiecen o caigan sobre esas partes o fuera de ellas (Ministerio de Presidencia, 2008). Para ello, “cuando proceda, dichas partes estarán equipadas de asideros fijos que permitan a los usuarios conservar la estabilidad. Dado que las cestas de las PEMP no son habitáculos completamente cerrados la solución obvia para cumplir este requisito es el uso de equipos de protección individual (en adelante, EPI) tales como cinturones de sujeción o arneses anticaída.

En particular, los requisitos esenciales complementarios de seguridad y de salud para las máquinas que presentan peligros particulares debidos a la elevación de personas dicen que cuando las medidas mencionadas en el párrafo anterior no sean suficientes para evitar el riesgo de caída fuera del habitáculo deberá equiparse tales habitáculos “con unos puntos de anclaje adecuados, en número suficiente, para el número de personas autorizado en el habitáculo”.

La finalidad de tales puntos de anclaje es “la utilización de equipos de protección individual contra caídas verticales” (Ministerio de Presidencia, 2008). Por tanto, los puntos de anclaje deberán ser suficientemente resistentes.

Si no fueran suficientes argumentos también se puede citar la recomendación (International Powered Access Federation – IPAF, 2017) de la Federación Internacional de Acceso Motorizado (en adelante IPAF, por su sigla en inglés).

La recomendación se refiere a las plataformas aéreas de brazo, ya sea articulado o telescópico y dice lo siguiente:

Al trabajar en plataformas elevadoras móviles de personal (PEMP) de brazo telescópico o articulado, se recomienda usar una eslinga o cuerda de sujeción lo suficientemente corta para garantizar que el usuario está sujeto adecuadamente. Dicha eslinga puede disponer de un dispositivo de absorción de energía, siempre y cuando sea lo suficientemente corta como para garantizar la correcta sujeción del usuario. Esto incluye a las plataformas de brazo estáticas (1b) y móviles (3b).

Los códigos 1b y 3b se refieren a las distintas categorías de PEMP.

Estas son:

  • Estático Vertical (1a): Plataformas verticales de personal (estáticas)
  • Pluma estática (1b, 1b+): plumas autopropulsadas (estabilizadores), remolques, plataformas montadas en vehículos
  • Móvil vertical (3a, 3a+): elevadores de tijera, plataformas verticales de personal (móvil)
  • Pluma móvil (3b, 3b+): plumas autopropulsadas, telescópicas o articuladas.

 

Para terminar estas breves anotaciones sobre los argumentos para utilizar el arnés me referiré a las aportaciones sobre la cuestión realizadas en las Notas Técnica de Prevención por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud (en adelante, INSST o INSHT por su denominación anterior).

Al describir las características constructivas de las partes esenciales de las PEMP y en relación con la plataforma de trabajo se establece que las mismas pueden perfeccionare disponiendo puntos de anclaje con función de retención para poder anclar los arneses de seguridad. La resistencia del anclaje debe ser suficiente para resistir una fuerza estática de 3 kN por persona anclada, como mínimo (Tamborero del Pino, 2003) (Tamborero del Pino, y otros, 2015).

Tan importante es el matiz de que la función es de retención, en coherencia con lo establecido en el Real Decreto 1644/2008, que la NTP 1.040 establece que cada uno de los puntos de anclaje se señalice con la frase “SOLO RETENCIÓN” o con un pictograma que sea equivalente junto con el número máximo de personas que pueden anclar simultáneamente su arnés o cinturón al mismo.

Para el INSST la cuestión del uso es indiscutible. Una de las normas de seguridad en la utilización de la PEMP previas a la elevación de la plataforma establece que los trabajadores que estén en la plataforma o cesta de trabajodeben utilizar los arneses (de cuerpo completo y eslinga ajustable) anclados a los puntos específicos previstos para ello (retención)” (Tamborero del Pino, 2003) (Tamborero del Pino, y otros, 2015).

 

En definitiva, se trata de evitar las consecuencias lesivas de uno de los accidentes bien conocidos por los operadores de las PEMP, el accidente por caída a distinto nivel debida al efecto catapulta.

El efecto catapulta se ve potenciado en las PEMP en las que el punto de apoyo sobre el terreno y la posición de la cesta están desplazadas respecto del eje vertical como las telescópicas y las articuladas, las de tipo 3b. En estas PEMP la pluma actúa como palanca que amplifica cualquier pequeño movimiento vertical de las ruedas provocando que los operarios sobre la cesta den un salto que puede provocar que abandonen la cesta. Dado que ese factor de riesgo es inherente al diseño de la máquina una acción correctora es el uso de arneses o cinturones de sujeción con una cuerda de amarre corta que impida que el trabajador pueda abandonar la cesta en el supuesto de un efecto catapulta o similar.

 

REFERENCIAS
International Powered Access Federation – IPAF. 2017. Orientación técnica para plataformas elevadoras móviles de personal (PEMP). [Online] 19 09 2017. [Cited: 21 02 2019.] https://www.ipaf.org/sites/default/files/2018-12/IPAF%20H1%20TE-725-1118-1-es.pdf. Ref: TE-725-1118-1-es.

Ministerio de Empleo y Seguridad Social. 2017. Resolución de 21 de septiembre de 2017, de la Dirección General de Empleo, por la que se registra y publica el Convenio colectivo general del sector de la construcción. Boletín Oficial del Estado. 26 09 2017, Núm. 232, p. 94090 a 94253 (164 págs.).

Ministerio de Presidencia. 2008. Real Decreto 1644/2008, de 10 de octubre, por el que se establecen las normas para la comercialización y puesta en servicio de las máquinas. Boletín Oficial del Estado. 11 10 2008, Núm. 246, pp. 40995-47030.

Tamborero del Pino, José María. 2003. NTP 634: Plataformas elevadoras móviles de personal. [Online] 2003. [Cited: 21 02 2019.] http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/601a700/ntp_634.pdf.

Tamborero del Pino, José María, Mayo Lagostena, José Manuel and Etxebarria Urrutia, José Ramón. 2015. NTP 1.040 Plataformas elevadoras móviles de personal (II): gestión preventiva para su uso seguro. [Online] 2015. [Cited: 21 02 2019.] http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/NTP/NTP/NTP%201040.pdf. NIPO: 272-15-025-5.

 

Fe de erratas:

  • 21/02/2019 21:51 Se subsana errata en la numeración del Convenio. Donde decía «IV Convenio» se corrige a «VI Convenio». Gracias Carmen.

Consulta técnica en activatie: ¿Puede un constratista de una obra contratar a un autónomo para que sea el recurso preventivo?

A continuación puedes leer mi respuesta. Puedes leer todas las respuestas aquí.

 

No.

No es posible asignar o designar a un trabajador autónomo como recurso preventivo (RP), ya que no encaja en ninguna de las opciones previstas por el artículo 32 bis, apartados 2 y 4 de la LPRL.

  • La opción del artículo 32bis.2 es la del RP propiamente dicho, es decir, uno o varios trabajadores (recursos humanos) de la empresa contratista que forman parte del servicio de prevención propio de la misma o uno o varios trabajadores de la empresa contratista designados de la empresa. En ambos casos, se trata de trabajadores por cuenta ajena que forman parte de la plantilla de la empresa.
  • La opción del artículo 32bis.4 es un supuesto que en rigor no está dirigida para RP, sino a trabajadores de la empresa, que sin formar parte del servicio de prevención propio (no RP) ni ser trabajadores designados, reúnan los conocimientos, la cualificación y la experiencia necesarios en las actividades o procesos a que se refiere el apartado 1 del art. 32bis. Son por tanto «recursos operativos» de la empresa, que ya estan presentes en la obra por ser los ejecutantes de las actividades. En ningún caso cabe la asignación a trabajadores que no sean de la propia empresa contratista, ya sea, subcontratada, trabajador autónomo, etc.
    Este supuesto lo que permite es asignar a los «recursos operativos» una de las obligaciones que en rigor corresponde a los RP y que no es otra que la de estar presentes en el centro de trabajo (obra de construcción). Nótese que el artículo 32.bis lo que regula es esta presencia que tiene como objeto vigilar el cumplimiento de las medidas incluidas en el plan de seguridad y salud en el trabajo y comprobar la eficacia de éstas.
    Es obvio, que la formación preventiva correspondiente a las funciones del nivel básico no habilita, en general, para diseñar protocolos de control de la correcta aplicación de los métodos de trabajo, realizar evaluaciones de riesgos, proponer medidas para el control y reducción de los riesgos, y vigilar el cumplimiento del programa de control y reducción de riesgos y efectuar personalmente las actividades de control de las condiciones de trabajo que tenga asignadas. Estas son funciones propias de otros niveles propios de los RP que son quienes deben tutelar y dirigir la actuación presencial del trabajador a quien se ha asignado la presencia de forma expresa (art.32bis.4).

Te recuerdo que las funciones de la actividad preventiva de nivel básico son:

  1. Promover los comportamientos seguros y la correcta utilización de los equipos de trabajo y protección, y fomentar el interés y cooperación de los trabajadores en una acción preventiva integrada.
  2. Promover, en particular, las actuaciones preventivas básicas, tales como el orden, la limpieza, la señalización y el mantenimiento general, y efectuar su seguimiento y control.
  3. Realizar evaluaciones elementales de riesgos y, en su caso, establecer medidas preventivas del mismo carácter compatibles con su grado de formación.
  4. Colaborar en la evaluación y el control de los riesgos generales y específicos de la empresa, efectuando visitas al efecto, atención a quejas y sugerencias, registro de datos, y cuantas funciones análogas sean necesarias.
  5. Actuar en caso de emergencia y primeros auxilios gestionando las primeras intervenciones al efecto.
  6. Cooperar con los servicios de prevención, en su caso.

VI Convenio colectivo general del sector de la construcción

El «BOE» núm. 232, de 26 de septiembre de 2017 ha publicado la Resolución de 21 de septiembre de 2017, de la Dirección General de Empleo, por la que se registra y publica el Convenio colectivo general del sector de la construcción.

Puedes descargar el documento completo (164 páginas) aquí.

El Convenió tiene efectos retroactivos y surte efectos plenos desde el pasado 1 de enero de 2017. Su vigencia se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2017 y, en determinados asuntos, hasta el 31 de diciembre de 2021 (5 años).

Estrés térmico por calor.

Hoy es 26 de mayo. Si atendemos a la sabiduría meteorológica del refranero español hasta el 40 de mayo no deberíamos quitarnos el sayo. A pesar de que todavía faltan 14 días para la fecha dictada por el refranero para el inicio de la temporada de calores, lo cierto es que hoy la Agencia Estatal de Meteorología (en adelante, AEMET) ya ha emitido algunos avisos meteorológicos por riesgo de temperaturas máximas. Concretamente, en zonas de la Ribera del Ebro de Zaragoza (Aragón).

Avisos Meteorológicos por temperaturas máximas (26/05/2017). Fuente: AEMET.

El calor es una de las inclemencias atmosféricas que afectan a los trabajadores en las obras de edificación, dado que en muchas de ellas se trabaja a la intemperie o sin control de los factores medioambientales; temperatura, humedad, ventilación y radiación solar, fundamentalmente.

El trabajo en condiciones ambientales calurosas y realizando actividades con un consumo metabólico moderado, alto o muy alto puede producir efectos agudos en el cuerpo del trabajador conocidos como golpe de calor. En el peor de los casos, estos golpes de calor llegan a producir la muerte. Así que poca broma con el CALORET en las obras.

El cuerpo desarrolla energía química cuando trabaja y la convierte en energía mecánica y térmica. La medida del coste energético asociado al esfuerzo muscular se realiza mediante la determinación de la llamada tasa metabólica. Puedes encontrar tablas que permiten estimar la tasa metabólica en diversa normativa: NTP 323 (Nogareda Cuixart, y otros, 1993) y UNE-EN ISO 8996 (Asociación Española de Normalización, AENOR, 2005).

Para compensar el aumento de temperatura el cuerpo tiene su propio sistema de refrigeración: el sudor. Bajo determinadas circunstancias, es posible que el cuerpo no se enfríe con la velocidad necesaria. En estas circunstancias puede producirse el golpe de calor.

¿Cuáles son los síntomas del estrés térmico por calor?

Depende de cada individuo, pero en general, el estrés térmico por calor produce sensación de cansancio, lo que disminuirá la productividad del trabajador en su fase leve. Pero el estrés térmico por calor también provocar diversas molestias en su fase aguda y hasta la muerte en los casos más extremos.

Los efectos en el cuerpo humano del estrés térmico por calor son:

  • Deshidratación. A la transpiración habitual hay que añadir la sudoración que consume importantes reservas del agua corporal. La pérdida de agua produce sed y sensación de debilidad.
  • A consecuencia de la deshidratación, si el agua no se repone al mismo o superior ritmo con que se pierde el cuerpo pierde su capacidad de controlar la temperatura. La temperatura corporal empieza a subir.
  • Se pueden producir calambres musculares incluso después de haber terminado de trabajar.
  • Agotamiento por calor. Sensación de cansancio, acompañada de náuseas, con dolor moderado de cabeza y con aturdimiento (mareado y como atolondrado). La piel se le pone húmeda y rojiza. En ocasiones provoca convulsiones y/o se pierde el conocimiento por desmayo.
  • Insolación. Al fallar la sudoración sube la fiebre, la piel se calienta y se reseca.

 

El riesgo del estrés térmico por calor.

El riesgo de estrés térmico por calor depende de muchos factores, tanto ambientales como personales:

  • El estado físico. Practique actividad física y/o deportiva. Evite el sobrepeso y el sedentarismo.
  • El estado de salud. Mantenga hábitos saludables. Determinadas enfermedades como las enfermedades del corazón, problemas de circulación, enfermedades respiratorias, enfermedades crónicas (como la diabetes), la obesidad, y el uso de medicamentos o alcohol también influyen en la capacidad del cuerpo humano para enfriarse(Cruz Roja Española, 2008).
  • El clima. La temperatura, la humedad, la ventilación y el soleamiento. Manténgase informado del pronóstico del tiempo. Monitorice el clima de la obra.
    • Para el soleamiento. Instale protecciones colectivas para evitar el soleamiento y producir sombras (toldos, carpas y sombrillas).
    • Para la ventilación. Aproveche la brisa natural o fuerce el movimiento del aire mediante ventiladores industriales.
    • Para la temperatura y la humedad. Mantenga una hidratación adecuada. Beba abundante agua. No espere a tener sed (es un síntoma de deshidratación incipiente).
  • La ropa que lleva puesta. Utilice ropa específica para el calor, holgada, mejor de colores claros porque reflejan más radiación solar. No se quite la camiseta permanentemente para trabajar.
  • El esfuerzo muscular. El peso que tenga que levantar, la fuerza que tenga que realizar para la tarea, así como la rapidez con la que tenga que realizarla incrementará el consumo metabólico.
  • La organización del trabajo. Organice el trabajo con periodos de recuperación frecuentes y con turnos rotatorios para las tareas que requieran mayor esfuerzo. Establezca un horario de trabajo que evite trabajos pesados (mayor esfuerzo muscular y consumo metabólico) durante las horas de mayor temperatura y soleamiento más intenso(Resolución de 28 de febrero de 2012, de la Dirección General de Empleo, por la que se registra y publica el V Convenio colectivo del sector de la construcción, 2012). Los periodos de recuperación y descanso hágalos bajo la sombra o en lugar fresco (no refrigerado).

Ante cualquier duda o anomalía meteorológica (olas de calor) solicite a los recursos preventivos o a la jerarquía de mando del empresario que soliciten al servicio de prevención la realización de una evaluación específica del riesgo de estrés térmico. Los técnicos pueden evaluar de forma precisa el riesgo mediante la medición del Índice de Temperatura de Bulbo Seco (WBGT, por sus sigles en inglés, Wet-Bulb Globe Temperature Index).

 

En caso de accidente: golpe de calor.

Actúe siguiendo la conducta P.A.S. (Proteger, Avisar, Socorrer).

  • Proteger: Interrumpa la actividad con esfuerzo muscular y evite la temperatura retirando a la víctima hasta una zona con sombra y fresca, sin soleamiento directo.
  • Avisar: Para ello, comunique lo sucedido a los recursos preventivos si están presentes o la jerarquía de mando de la empresa (encargado, jefe de la obra) para que si es necesario activen el plan de actuación de emergencia de la obra. Si no puede contactar con ningún superior jerárquico llame a Emergencias al 112. El despachador le dará la ayuda que necesite.
  • Socorrer: Una vez en la sombra haga que la víctima se acueste con los pies elevados. Desabroche la ropa a la víctima. Administre agua fresca, pero no fría. Humedezca y aplique compresas frías en cuello, axilas e ingles para reducir la temperatura de la víctima. Si es posible ayúdese de un ventilador o de un abanico.

 

Marco normativo

El RD 1627/1997 Obras de construcción ha establecido disposiciones mínimas para prevenir el riesgo de estrés térmico por calor.

El Anexo IV, Parte A, apartado 8 establece lo siguiente:

Temperatura: La temperatura debe ser la adecuada para el organismo humano durante el tiempo de trabajo, cuando las circunstancias lo permitan, teniendo en cuenta los métodos de trabajo que se apliquen y las cargas físicas impuestas a los trabajadores.

El Anexo IV, Parte A, apartado 14.c) establece lo siguiente:

14.c) Los locales para primeros auxilios deberán estar dotados de las instalaciones y el material de primeros auxilios indispensables y tener fácil acceso para las camillas.

Con independencia de que sea necesario o no la habilitación de un local de primeros auxilios, la obra debería disponer como mínimo botiquines portátiles y agua potable (Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, 2012).

El Anexo IV, Parte A, apartado 19.b) establece lo siguiente:

19.b) En la obra, los trabajadores deberán disponer de agua potable y, en su caso, de otra bebida apropiada no alcohólica en cantidad suficiente, tanto en los locales que ocupen como cerca de los puestos de trabajo.

En relación con el suministro de agua potable para los trabajadores en cantidad suficiente, tanto en los locales que ocupen como cerca de los puestos de trabajo éste se organizará mediante grifos, fuentes o surtidores con agua proveniente de la red de abastecimiento, mediante máquinas expendedoras gratuitas, o mediante recipientes de conformidad con los artículos 246 y 248 del V Convenio colectivo del sector de la construcción (Resolución de 28 de febrero de 2012, de la Dirección General de Empleo, por la que se registra y publica el V Convenio colectivo del sector de la construcción, 2012).

El Anexo IV, Parte B, apartado 4 establece lo siguiente:

Temperatura:

a) La temperatura de los locales de descanso, de los locales para el personal de guardia, de los servicios higiénicos, de los comedores y de los locales de primeros auxilios deberá corresponder al uso específico de dichos locales.

b) Las ventanas, los vanos de iluminación cenitales y los tabiques acristalados deberán permitir evitar una insolación excesiva, teniendo en cuenta el tipo de trabajo y uso del local.

El Anexo IV, Parte C, apartado 4 establece lo siguiente:

4. Factores atmosféricos: Deberá protegerse a los trabajadores contra las inclemencias atmosféricas que puedan comprometer su seguridad y su salud.

Puedes encontrar más información sobre estas disposiciones en la Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a las obras de construcción elaborada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

 

Recomendación.

Fuente: Construction Machines Facebook

Es obvio que no estamos ante una ola de calor. Pero sí ante lo que podría ser el inicio de un incremento progresivo de temperaturas hasta la temporada de mayores temperaturas. El cuerpo humano necesita de un periodo de adaptación al calor. Por ello, aunque las temperaturas que se anuncian no sean extremas, nuestros cuerpos pueden estar peor preparados para temperaturas inferiores a los máximos propios del verano y por tanto ser más vulnerables ante el riesgo.

Así que el momento de hacer prevención es ahora:

  • implementando protocolos
  • ensayando horarios, turnos y rotaciones
  • dotando a la obra de los servicios necesarios
  • entrenando los primeros auxilios
  • tomando decisiones estratégicas

Ahora es el momento de actuar y evitar el accidente.

Referencias

Antúnez Estudillo, Marina y Solé Gómez, Mª Dolores. 2015. NTP 1062 Primeros auxilios: soporte viatl básico en el adulto. [En línea] 2015. [Citado el: 26 de 05 de 2017.] http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/NTP/NTP/Ficheros/1055a1065/ntp-1062w.pdf. NIPO: 272-15-025-5.

Asociación Española de Normalización, AENOR. 2005. UNE-EN ISO 8996. Ergonomía del ambiente térmico. Determinación de la tasa metabólica (ISO 8996:2004). [En línea] 2005, 29 de 06 de 2005. [Citado el: 25 de 05 de 2017.]

Cruz Roja Española. 2008. Ola de calor. [En línea] 2008. [Citado el: 25 de 05 de 2017.] http://www.cruzroja.es/portal/page?_pageid=174,12073874&_dad=portal30&_schema=PORTAL30.

Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. 2012. Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a las obras de construcción. [En línea] Edición 2ª Impresión 1ª, 03 de 2012. [Citado el: 26 de 05 de 2017.] http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Normativa/GuiasTecnicas/Ficheros/g_obras.pdf. NIPO: 272-12-030-6.

Nogareda Cuixart, Silvia y Luna Mendaza, Pablo. 1993. NTP 323: Determinación del metabolismo energético. [En línea] 1993. [Citado el: 25 de 05 de 2017.] http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/301a400/ntp_323.pdf. NIPO: 211-94-008-1.

Resolución de 28 de febrero de 2012, de la Dirección General de Empleo, por la que se registra y publica el V Convenio colectivo del sector de la construcción. Ministerio de Empleo y Seguridad Social. 2012. 64, s.l. : Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado, 15 de 03 de 2012, Boletín Oficial del Estado, pág. 23837 a 23967 (131 págs.). BOE-A-2012-3725.

 

 

Obras en la niebla

Hoy las condiciones meteorológicas son actualidad en Valencia y alrededores. AEMET emitió ayer martes un aviso meteorológico por niebla que afectaría entre las 5:00 y las 10:00 horas del miércoles 1 de febrero que limitarían la visibilidad a no más de 200 metros.

Anoche ya se percubía mayor humedad de lo normal y era claramente visible en el contraluz de las luminarias de la calle.

La situación esta mañana es la de la imagen. La presencia de niebla en la obra puede comprometer la seguridad y salud de los trabajadores.

Obligatoriamente deberá protegerse a los trabajadores ante los riesgos creados o agravados por la presencia de niebla en la obra. Así lo establece la disposición 4 de la parte C del ANEXO IV del Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción.

El principal efecto de la presencia de niebla es la reducción drástica de la visibilidad. La limitación de la visibilidad genera nuevos riesgos o agrava riesgos preexistentes puesto que disminuye la percepción que el trabajador tiene del entorno de la obra. Las situaciones de riesgo se perciben más tarde y por lo tanto se dispone de menos tiempo para reaccionar de forma segura. A título de ejemplo listo las siguientes:

  • Hueco o borde libre que hubiera quedado temporalmente sin protección de borde.
  • La presencia de peatones en areas de circulación de vehículos.
  • La presencia de trabajadores en areas de manipulación de cargas suspendidas con grúa.
  • La percepción de toda la señalización de la obra se ve reducida sensiblemente.

Ante la presencia de niebla las medidas preventivas que propongo son:

  • Utilización intensa de señalización acústica en maquinaria para advertir de la presencia de las mismas a los trabajadores.
  • Utilización de ropa de alta visibilidad conforme UNE-EN ISO 20471:2013. Preferiblemente prendas de Clase 3.
  • Buena iluminación provisional de la obra.
  • En casos de niebla muy densa se debería señalar a trabajadores, vehículos y cargas suspendidas y móviles mediante lamparas antiniebla. Existen linternas frontales antiniebla para ser instaladas en el casco.
  • Trabajo en equipo seguro: mínimo dos trabajadores. No trabajar nunca solo.
  • Reducir la velocidad de operación en vehículos y grúas. Adaptar la distancia de seguridad a las condiciones de visibilidad.
  • Permanecer atento a los pronósticos y avisos meteorológicos emitidos por AEMET.

 

Taller de Prevención y Seguridad en Obras de Edificación.

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