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Incendios en edificios históricos: un problema de salud laboral y de salud pública

Contexto: el incendio de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Los edificios históricos se construyeron con los materiales y tecnologías propios de las sociedades y culturas a las que daban servicio. Eran sociedades con culturas científica y prevencionista menos desarrolladas que la actual. Fruto de ello fue la utilización de materiales con agentes químicos que tienen intrínsecamente un potencial lesivo para la salud del ser humano y que bajo determinadas circunstancias ese potencial puede ser activado y suponer un riesgo para la salud. Pueden servir como ejemplo el plomo, utilizado desde la antigüedad en canalizaciones de agua y revestimientos, o el amianto, utilizado de forma intensiva desde la Revolución Industrial como aislante térmico.

Una de esas circunstancias que activan el potencial lesivo de estos productos es el incendio del edificio. El calor puede descomponer muchos de los materiales y liberar a la atmósfera los agentes químicos peligrosos. Las fuertes corrientes convectivas que genera el calor del incendio proporciona un vehículo perfecto para dispersar esos agentes químicos en forma de humo. Es lo que ocurrió el pasado 15 de abril de 2019 en el incendio de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Acabo de leer un par de artículos periodísticos en (Willsher, 2019) y en Live Science (Pappas, 2019) que abordan el problema de salud que puede suponer las partículas de plomo que se propagaron a la atmósfera durante el incendio.

Ilustración 1 Penacho de humo del incendio (Maxime Brunet/AFP).

Ambos plantean el riesgo para la salud al que han estado y siguen estando todas las personas que quedaron expuestas a partículas de plomo procedente tras la combustión de las toneladas de plomo que recubrían la cubierta y la aguja de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Obviamente el riesgo es mayor cuanto mayor es la exposición y ésta exposición es mayor cuanto mayor es la concentración del agente químico. Por razones obvias la proximidad con la fuente del agente químico es un factor determinante en la exposición.

Por ello, los miembros de los cuerpos de bomberos, policía y trabajadores de la catedral que participaron en los trabajos de extinción, gestión de la emergencia y en la salvaguarda del patrimonio artístico y religioso del templo serían las personas potencialmente con mayor riesgo.

También podrían verse afectados los espectadores que atónitos unos y horrorizados otros fueron testigos presenciales de la catástrofe que sufría la catedral. Si podían percibir el olor del humo, probablemente respiraron partículas de plomo.
Y también preocupan los vecinos. Todas esas partículas de plomo terminan depositándose por gravedad por todas partes siguiendo el rumbo del aire que las transporta. Por tanto, los alrededores inmediatos de la catedral, así como las zonas a sotavento en relación a la catedral hacia donde se propagó la humareda.

El plomo.

Ilustración 2 Cubiertas de la nave central y transepto. Sobre el crucero se erige la aguja. Fuente: https://www.notredamedeparis.fr/friends/the-spire/#!

El plomo es el elemento químico con el que están confeccionadas las planchas que recubren tanto el tejado como la aguja de la catedral. El plomo es de color plateado con tono azulado que expuesto a la intemperie adquiere una pátina gris mate. Se utilizó como material de revestimiento en muchos edificios por su flexibilidad, lo que permite adaptar su forma fácilmente mediante maceado.

Se estima que para la cubierta de la catedral se utilizaron 460 toneladas de plomo, 210 toneladas en planchas para el tejado (Bibliothèque nationale de France, 2015) y 250 toneladas en recubrimiento de la aguja (Association Maurice de Sully).

Es un material que se funde a 327,4°C y que hierve a 1725°C. La temperatura estimada en el incendio está en el rango de 800°C – 1.200°C.

Los problemas para la salud que ocasiona el envenenamiento por plomo son conocidos desde la antigüedad. La enfermedad es conocida como saturnismo (Colaboradores de Wikipedia, 2019), debido a que los antiguos alquimistas llamaban “Saturno” a este metal.

En la Tabla 1 se recopilan los valores de referencia del plomo elemental proporcionados en el documento “Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España”, adoptados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), para el año 2019.

Tabla 1. Valores de referencia del plomo.
Agente Químico: Plomo elemental
Nº CE: 231-100-4
Nº CAS: 7439-92-1
VLA-ED®: 0,15 mg/m3
IB: Plomo en sangre
VLB®: 70 µg/dl
Momento de muestreo: No crítico

 

Debe consultarse el Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo (Ministerio de la Presidencia, 2001) puesto que incluye información relevante sobre el plomo inorgánico y sus derivados en el ANEXO I Lista de valores límite ambientales de aplicación obligatoria y valores límite biológicos de aplicación obligatoria y medidas de vigilancia de la salud aplicables al plomo y sus derivados iónicos.

Pero ¿por qué es tan peligroso el plomo? Principalmente, porque se sabe que el plomo es tóxico para la reproducción humana y porque su exposición laboral se asocia al cáncer de pulmón, vejiga y cerebro.

Además, la contaminación por plomo provoca diversidad de efectos en el cuerpo humano tales como efectos gastrointestinales, hematológicos, renales, neurológicos, neuroconductuales y sobre el desarrollo de los niños y otros.

Lecciones que podemos aprender.

Habrá que esperar hasta la conclusión de la investigación del accidente que dirige la Fiscalía de Paris para conocer exactamente los hechos y las causas del incendio. El objetivo de esta investigación debe ser la identificación de errores u omisiones en los sistemas de seguridad empleados hasta ese momento y que se han mostrado insuficientes o ineficaces para evitar la aparición del incendio. No se investigan accidentes con el objetivo de determinar responsabilidades. Eso es cuestión de la administración de Justicia.

La investigación en curso, como técnica preventiva que es, pretende aprovechar la experiencia que puede deducirse de los fallos o errores sucedidos, y buscar soluciones para que estos, a ser posible, no vuelvan a repetirse.

No obstante, se aportan algunas lecciones, no todas, que al menos cautelarmente, deberían ser consideradas en una eventual revisión de los planes de autoprotección, en los planes de acción ante emergencias, en los planes de salvaguarda y en los de recuperación tras el siniestro.

Ilustración 3 Cobertura con placas de plomo. Eugène Viollet-le-Duc «Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe au XVIe siècle» (1864).

 

Previas al incendio.

Hay que adoptar todas las medidas de prevención y de protección activa y pasiva necesarias para evitar el incendio. Sería bueno reflexionar sobre la influencia de los criterios prevencionistas en los procesos de toma de decisiones ante intervenciones en el patrimonio arquitectónico. En este punto hay mucho trabajo pendiente.

Hay que aprender de los errores cometidos para que no se vuelvan a cometer. Urge una investigación detallada que describa los minutos iniciales del incendio. Desde la primera alarma (18:20) hasta la segunda alarma (18:43) y el aviso a los servicios de emergencia hay un lapso de tiempo excesivo para localizar la ubicación y magnitud del incendio. Veintitrés minutos en la progresión de un incendio marcan la diferencia.

Hay que mejorar el conocimiento de los materiales y de las técnicas constructivas de los edificios históricos. La I+D+i en conservación del patrimonio arquitectónico debe ser una prioridad de los gobiernos, nacionales, regionales y locales; de los propietarios de los edificios y de todos los que viven de actividades económicas directa o indirectamente relacionadas con la existencia de ese patrimonio. Ese conocimiento debe plasmarse en inventarios de materiales peligrosos presentes en los edificios, con indicación de su ubicación, cantidad, informaciones relativas al comportamiento ante el fuego, agentes extintores adecuados, medidas preventivas específicas y EPI necesarios durante los trabajos de extinción.

Esta información debe ser compartida con los servicios de gestión de emergencias locales (bomberos, policía, protección civil, etc.) e incorporarse a los planes de actuación ante emergencias que se desarrollen.

Durante el incendio.

Ilustración 4 Los transeúntes observan las llamas y el humo elevándose desde el tejado de la Catedral de Notre-Dame. Fuente: Raphael Lafargue/Abaca/Sipa USA

Una vez que toda la prevención haya fracasado y el incendio está en desarrollo, aún hay oportunidad y tiempo para minimizar los efectos tóxicos de los agentes químicos que se liberen.

Los perímetros de seguridad en los que se restrinja el acceso a los ciudadanos deben ser más extensos. Una distancia suficiente es aquella en la que no se perciba el olor a humo de combustión. Lo que olemos son las partículas que viajan en el humo. Así que, si puedes oler el humo, puedes estar respirando otras partículas tóxicas inodoras que están entrando en tu cuerpo por las vías respiratorias.

Urge realizar mensajes a todos los edificios próximos al incendio para que sellen lo mejor posible todos los huecos de sus edificios (puertas, ventanas, etc.) y

Ilustración 5 Trabajos de extinción en progreso. Fuente: Pierre Suu/Getty Images

desconecten los sistemas de climatización que toman aire del exterior.
En los casos más graves puede ser necesario evacuar a la población que esté dentro de ese perímetro de riesgo, priorizando a la población más sensible (niños, mujeres embarazadas o lactantes, personas con patologías respiratorias, etc.).

Los equipos de intervención en la emergencia deben hacer uso de los EPI adecuados al riesgo de exposición al agente químico que se haya identificado. La heroicidad de estos trabajadores públicos no implica que deban exponer su salud más allá de lo que la peligrosidad inherente a la actividad conlleva. Se les debe proporcionar la información, el entrenamiento y los medios, EPI en particular, necesarios para poder realizar su trabajo en las condiciones laborales más seguras posibles. Y llegado el caso, al menos, que conozcan los riesgos que implican los trabajos a los que se van a tener que enfrentar.

 

Después del incendio.

Que la extinción del incendio haya finalizado no significa en modo alguno que el riesgo de exposición al agente químico haya disminuido.

Tan pronto como las partículas de los agentes químicos se liberan a la atmósfera se van a producir una de estas dos cosas. Lo normal es que la gravedad deposite las partículas sobre alguna superficie más o menos próxima a su ubicación original. Si no es el caso, las partículas serán transportadas por el aire caliente que produce el propio incendio hasta un punto en el que la fuerza del aire es incapaz de mantener la partícula en suspensión. En ese momento la gravedad hará el resto y la depositará sobre la primera superficie que interrumpa su caída. ¿Dónde? La dirección e intensidad de los vientos durante y después del incendio permitirán dibujar mapas de dispersión de los contaminantes.

Es por tanto imperativo que en estos casos se trabaje en coordinación con las agencias de meteorología para monitorizar el comportamiento del viento y prever la dispersión de los agentes químicos a corto, medio y largo plazo.
Esa monitorización debería ir acompañada de mediciones ambientales que identifique y cuantifiquen la presencia del agente químico tanto en el aire como en el terreno (suelos, plantas de la cadena trófica humana y depósitos o corrientes de agua.

Ilustración 6 Trabajadores instalan vigas en celosía sobre las bóvedas de la nave y el transepto. Fuente: Thomas Goisque.

Tan pronto como se dé por extinguido el incendio se dará comienzo a otros trabajos necesarios como los vinculados a la investigación de las causas que originaron el incendio o como los trabajos de recuperación del siniestro. Estos últimos, serán con toda seguridad trabajos que quedan bajo la definición de obras de construcción de emergencia. Constituyen un rango muy extenso de actividades. Algunos ejemplos pueden ser:

  • Trabajos de diagnosis de la estabilidad y resistencia del edificio y sus componentes.
  • Trabajos de documentación de los daños.
  • Trabajos para estabilizar aquellos elementos arquitectónicos que no dispongan de la estabilidad y resistencia requerida para los propios trabajadores y para los usuarios futuros.
  • Trabajos de protección del edificio ante agentes meteorológicos que puedan deteriorar aún más el estado en el que haya quedado el edificio tras el siniestro.
  • Trabajos de extracción de escombros.
  • Trabajos de limpieza.

Todos los trabajadores que participen en cuantas actividades se desarrollen en los momentos posteriores a la finalización del incendio estarán expuesto al riesgo de contaminación por los agentes químicos que pudieran estar contenidos en partes del edificio y que por causa del incendio hayan sido liberados.

Si eres un ciudadano curioso deberías reflexiona si los “Me gusta” que vas a conseguir en tus redes sociales compensan el riesgo para tu salud. Aléjate, deja trabajar a los miembros de los servicios de emergencia. Ten presente que las partículas no solo van a la nariz. Se depositan en tu pelo, en tu piel, en tu ropa. En todo aquello en lo que luego va a estar cerca de la nariz de tus seres queridos cuando los besas y los abrazas. Esa foto no vale tanto como tu salud.

Por cierto, no solo el plomo es factor de riesgo. También el roble lo es. El polvo de las maderas duras como el roble es carcinógeno y en estos momentos está siendo estudiado para ser incluido en el documento que recoge los Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España, adoptados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo para el año 2020.
Así que también será necesario adoptar medidas preventivas cuando tras el incendio haya que cortar con sierra de cadena y manipular las vigas de roble. Pero eso es harina de otro costal.

Referencias.

  • Association Maurice de Sully. La flèche. [En línea] Association Maurice de Sully. [Citado el: 12 de 05 de 2019.] https://www.notredamedeparis.fr/la-cathedrale/architecture/la-fleche/
  • Bibliothèque nationale de France. 2015. La Cathédrale Notre-Dame de Paris,1163-1345\Techniques et métiers. La couverture. [En línea] Direction de la diffusion culturelle, Éditions multimédias, 2015. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] http://passerelles.bnf.fr/techniques/cathedrale_nd_paris_02.php
  • Colaboradores de Wikipedia. 2019. Saturnismo. [En línea] 114565521, Wikipedia, La enciclopedia libre., 13 de 03 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Saturnismo&oldid=114565521
  • Ministerio de la Presidencia. 2001. Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo. [En línea] 05 de 05 de 2001. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.boe.es/eli/es/rd/2001/04/06/374/con. BOE-A-2001-8436
  • Pappas, Stephanie. 2019. Why the Area Around Notre Dame Is Now Coated with Toxic Levels of Lead. [En línea] Live Science, 10 de 05 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.livescience.com/65451-notre-dame-sky-high-lead-levels.html
  • Willsher, Kim. 2019. Notre Dame firefighters should be tested for lead, say campaigners. [En línea] The Guardian, 10 de 05 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.theguardian.com/world/2019/may/10/notre-dame-firefighters-should-be-tested-for-lead-say-campaigners

Tabla de ilustraciones.

  • Ilustración 1 Penacho de humo del incendio (Maxime Brunet/AFP).
  • Ilustración 2 Cubiertas de la nave central y transepto. Sobre el crucero se erige la aguja. Fuente: https://www.notredamedeparis.fr/friends/the-spire/#!
  • Ilustración 3 Cobertura con placas de plomo. Eugène Viollet-le-Duc «Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe au XVIe siècle» (1864).
  • Ilustración 4 Los transeúntes observan las llamas y el humo elevándose desde el tejado de la Catedral de Notre-Dame. Fuente: Raphael Lafargue/Abaca/Sipa USA
  • Ilustración 5 Trabajos de extinción en progreso. Fuente: Pierre Suu/Getty Images
  • Ilustración 6 Trabajadores instalan vigas en celosía sobre las bóvedas de la nave y el transepto. Fuente: Thomas Goisque.

Aprendizaje basado en hechos reales

Caso práctico

Ayer martes se realizó uno de los exámenes de la evaluación extraordinaria de la asignatura de prevención y seguridad II que imparto. Tenía que proponer un par de casos prácticos y la actualidad me proporcionó el contexto para desarrollar el enunciado de ambos problemas: el incendio de la Catedral de Notre-Dame de Paris.

El enunciado propone evaluar el nivel de riesgo intrínseco de incendio de la cubierta del templo y en función de ello determinar la dotación de extintores portátiles. Obviamente, el cálculo se debe realizar siguiendo los métodos y criterios propuestos por la normativa española vigente y que hemos trabajado durante el curso.

Ian Spencer Langsdon, (european pressphoto agency b.v.)

Se proporcionan datos extraídos de fuentes para darle mayor realismo. Con ello pretendo que el estudiante se identifique con la profesión que ejercerá en un futuro inmediato y pueda reconocer el valor de la ingeniería que desarrollará con su trabajo. También se ayuda a desarrollar la competencia transversal de identificar e interpretar los problemas contemporáneos en su campo de especialización, prestando especial atención a la conservación del patrimonio arquitectónico.

Soy consciente que algunos datos pueden resultar inconsistentes. Por ejemplo, el peso del armazón de la cubierta se estima en 490 toneladas y el peso de la aguja que remata el crucero se estima en 500 toneladas. Pero esos son los datos tal y como los he encontrado. Agradeceré para futuras versiones cualquier dato y fuente sobre el asunto.

El enunciado del problema.

A continuación, os reproduzco la versión 1.0 del problema propuesto. Espero vuestros comentarios y soluciones.

 

El pasado 15 de abril de 2019 se produjo un incendio en la cubierta de la Catedral de Notre-Dame de Paris. La Fiscalía de París ha abierto una investigación para determinar las causas del incendio. Aparentemente el origen del incendio estaría vinculado a las obras de rehabilitación que se estaban desarrollando en la cubierta. En cualquier caso, los daños ocasionados suponen una pérdida en el patrimonio arquitectónico difícilmente recuperable.

Infografía de la subestructura de madera de roble que soporta la cubierta. Fuente: New York Times

La cubierta mide 100 m de largo y 13 m de ancho en la nave, 40 m en el transepto, con una altura de 10 m. Se componía de:

  • Cobertura mediante 1326 planchas de plomo de 5 mm de espesor, con un peso de 210 toneladas (Bibliothèque nationale de France, 2015).
  • Armazón de madera, denominada la forêt (el bosque) por la cantidad de vigas de roble de que consta, con un peso de 490 toneladas (Vannucci, Maffi-Berthier, Stefanou, & Masi, 2019). La densidad media del roble Quercus robur oscila entre 670-720 kg/m3 (Bates, 2013). Para los cálculos tómese el valor medio.
  • La aguja, con un peso de 500 toneladas de madera y 250 toneladas de plomo (Ars Technica, 2019).

Solo a efectos académicos, se va a considerar que se estaban realizado trabajos de reparación en las planchas de plomo. Estos trabajos consisten en la recolocación y reparación de las planchas. Para el sellado final se utilizan sopletes para fundir ligeramente el plomo y sellar así las piezas y las juntas. La superficie a considerar como actividad es la resultante de tener 4 equipos de plomeros con una superficie de trabajo de 25 m2 cada uno.

Usando el método del riesgo intrínseco de incendio propuesto en el Real Decreto 2267/2004, de 3 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales calcula:

  1. Densidad de carga de fuego, ponderada y corregida de la cubierta, en MJ/m2
  2. La dotación de extintores portátiles a instalar, tanto bajo cubierta como sobre los faldones del tejado: eficacia, número y distribución.

Datos de los que se dispone:

  • La temperatura de autoignición del roble es de 210°C.
  • El punto de fusión del plomo es 327,46°C.
  • La temperatura estimada en el incendio es de 800°C (Agence France-Presse, 2019)
  • Soldadura blanda, con temperatura inferior a 450°C, mediante soplete.
Vista del armazón de madera de roble bajo la cubierta. Fuente: www.notredamedeparis.fr/
Vista del armazón de madera de roble bajo la cubierta. Fuente: www.notredamedeparis.fr/

Emergencias en Obras de Construcción en el Patrimonio Arquitectónico

Contexto temporal: El incendio devastador de la catedral de Notre Dame.

Ayer, 15 de abril fue un día triste a escala planetaria. Un incendio afectó a la cubierta de las naves de la catedral de Notre Dame de París.

Las chispas llenan el aire cuando los miembros de la brigada de bomberos de París rocían agua para extinguir las llamas mientras la catedral de Notre Dame arde en París, Francia., 15 de abril de 2019. REUTERS/Philippe Wojazer

En esta ocasión se rozó la tragedia. No hubo lesiones a personas, aunque los daños patrimoniales son, aparentemente, importantes. Demasiado pronto para opinar sobre los daños ya que todavía ni siquiera se ha iniciado la evaluación formal por el panel de expertos. Ese mismo día, 107 años antes, el hundimiento del RMS Titanic se llevó por delante la vida de 1513 personas. Pero esa es una historia del pasado. Hoy estamos viviendo el presente.

Estando en curso la investigación del incendio se va a asumir, a efectos divulgativos de este artículo, la hipótesis de que la causa del incendio está vinculada a las obras de construcción.

 

 

Una oportunidad para la reflexión sosegada.

Los accidentes, vistas como momentos de crisis, no proporcionan oportunidades para mejorar en el futuro. El incendio de Notre Dame va a abrir interesantes debates sobre muchas cuestiones. Los expertos en restauración del patrimonio arquitectónico realizarán debates sobre los criterios que deberán seguirse para la reconstrucción de la catedral. Otros expertos en conservación debatirán sobre cómo proteger los bienes culturales muebles (artesanía, joyas, libros, pinturas, tapices, etc.) ante el riesgo de incendios.
Desaprovechar la oportunidad de progreso que nos brinda una crisis como la del incendio de Notre Dame sería deshonrar todo lo perdido en esa tragedia. Todo se habría perdido para nada.

Es una obligación deontología dar una utilidad final a esa abrumadora pérdida: aprender del error para mejorar.

A los prevencionistas del sector de la construcción se nos ofrece una oportunidad de mejorar los procedimientos de trabajo seguro para minimizar los riesgos que una obra de construcción puede crear al edificio que las acoge.

El estado actual de la cuestión.

El objeto de este artículo es humilde: hacer una breve reseña de urgencia de lo que la normativa vigente en España obliga en materia de gestión de emergencias durante la ejecución de obras de construcción.
Básicamente, hay que tener en cuenta cuatro disposiciones legales:

  1. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de Riesgos Laborales (en adelante LPRL).
  2. Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción (en adelante RD1627/1997).
  3. Real Decreto 171/2004, de 30 de enero, por el que se desarrolla el artículo 24 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, en materia de coordinación de actividades empresariales (en adelante RD171/2004).
  4. Real Decreto 393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia (en adelante RD393/2007 o NBA, indistintamente)

La aplicación de estas cuatro disposiciones a una obra de construcción daría como resultado dos tipos de documentos de planificación:

  1. Plan de actuación ante emergencias.
  2. Plan de autoprotección.

Plan de actuación ante emergencias.

En adelante me referiré a este documento como PAE.
El artículo 20 de la LPRL obliga a cualquier empresario a:

a) Analizar las posibles situaciones de emergencia
b) Adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios
c) Adoptar las medidas necesarias en materia de lucha contra incendios
d) Adoptar las medidas necesarias en materia de evacuación de los trabajadores
e) Designar y formar al personal encargado de poner en práctica las medidas adoptadas
f) Comprobar periódicamente, en su caso, el correcto funcionamiento de las medidas adoptadas
g) Proporcionar el material adecuado para las situaciones de emergencia previstas y las medidas necesarias
h) Organizar las relaciones que sean necesarias con servicios externos a la empresa, en particular en materia de:

a. Primeros auxilios
b. Asistencia médica de urgencia
c. Salvamento y lucha contra incendios

i) Garantizar la rapidez y eficacia de los procedimientos de actuación ante emergencias

Entiéndase que el concepto “empresario” en este artículo alcanzaría tanto al promotor de las obras de construcción como a los contratistas y subcontratistas. Pero también a los agentes que ponen a disposición o gestionan los edificios en los que se desarrollen las obras de construcción cuando no son esos agentes los que actúan como promotores, en el sentido del artículo 2.1.c) del RD1627/1997. Me refiero, a título de ejemplo, a las Fundaciones, los Obispados, Congregaciones, etc.

Todos estos empresarios que van a interactuar en un edificio que acoge una obra de construcción tiene la obligación de cooperar en virtud del artículo 4 del RD171/2004. En este sentido las obligaciones que establece el RD171/2004 en materia de coordinación son:

a) Intercambio recíproco de informaciones sobre los riesgos de las actividades que se vayan a desarrollar en el edificio. En nuestro caso, al menos dos: el culto religioso o el uso museístico, etc. en concurrencia con la obra de construcción.

b) Comunicación inmediata recíproca de toda situación de emergencia susceptible de afectar a la salud o la seguridad de los trabajadores de las empresas y usuarios presentes en el edificio.

c) Considerar los riesgos que, siendo propios de cada empresa, surjan o se agraven precisamente por las circunstancias de concurrencia en que las actividades se desarrollan.

Cabe destacar el especial protagonismo de los niveles jerárquicos más altos en el proceso edificatorio ya que la información debe fluir a iniciativa de los agentes que inician e impulsan el proceso edificatorio. Concretamente, el empresario titular, definido como aquel “que tiene la capacidad de poner a disposición y gestionar” el edificio (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2004). Son obligaciones específicas de este empresario titular:

a) Informar antes del inicio de las actividades a los otros empresarios concurrentes sobre (artículo 7 RD171/2004)

a. los riesgos propios del edificio que puedan afectar a las actividades por ellos desarrolladas
b. las medidas referidas a la prevención de tales riesgos
c. las medidas de emergencia que se deben aplicar

b) Proporcionar instrucciones durante la ejecución de las actividades (artículo 8 RD171/2004)

a. para la prevención de los riesgos existentes en el centro de trabajo que puedan afectar a los trabajadores de las empresas concurrentes
b. sobre las medidas que deben aplicarse cuando se produzca una situación de emergencia

Contenido del PAE

El contenido de este PAE no está explícitamente definido. En todo caso, algunos de sus contenidos están enunciados de forma dispersa en el ANEXO IV “Disposiciones mínimas de seguridad y de salud que deberán aplicarse en las obras” del RD1627/1997.

Estos contenidos son:

  • PARTE A Disposiciones mínimas generales relativas a los lugares de trabajo en las obras
    • Instalaciones de suministro y reparto de energía (apartado 3)
    • Vías y salidas de emergencia (apartado 4)
    • Señalización de emergencia (apartado 4)
    • Iluminación de emergencia (apartado 4)
    • Detección y lucha contra incendios (apartado 5)
    • Primeros auxilios (apartado 14)
  • PARTE B Disposiciones mínimas específicas relativas a los puestos de trabajo en las obras en el interior de los locales
    • Puertas de emergencia (apartado 2)
    • Factores atmosféricos (apartado 4)

A los efectos de indexar correctamente el contenido del documento puede usarse como referencia el índice detallado del Capítulo 6. Plan de actuación ante emergencias previsto en la NBA.

Plan de autoprotección

“Los Planes de Autoprotección establecen el marco orgánico y funcional previsto para los centros, establecimientos, instalaciones o dependencias recogidas en la normativa aplicable, con el objeto de prevenir y controlar los riesgos de emergencia de protección civil sobre las personas y los bienes y dar respuesta adecuada en esas situaciones” (Jefatura del Estado, 2015) (Artículo 15.4 Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil).

Todos aquellos centros, establecimientos y dependencias, dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia están obligados a adoptar medidas de autoprotección en los términos recogidos en la RD393/2007.

En concreto, se aplica a todas las actividades comprendidas en el anexo I de la NBA, pero también podría una Administración Pública exigir la aplicación de la NBA a los titulares de actividades no incluidas en el anexo I, cuando presenten un especial riesgo o vulnerabilidad.

“Se entiende como autoprotección al sistema de acciones y medidas encaminadas a prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes, a dar respuesta adecuada a las posibles situaciones de emergencia y a garantizar la integración de estas actuaciones con el sistema público de protección civil” (Ministerio del Interior, 2007) (apartado 1.2 NBA).

El contenido del Plan de Autoprotección se recoge en un documento único cuya estructura y contenido mínimo se detalla en el Anexo II de la NBA. Los capítulos y anexos son los siguientes (para más detalle léase el Anexo II citado):

  • Capítulo 1. Identificación de los titulares y del emplazamiento de la actividad
  • Capítulo 2. Descripción detallada de la actividad y del medio físico en el que se desarrolla
  • Capítulo 3. Inventario, análisis y evaluación de riesgos
  • Capítulo 4. Inventario y descripción de las medidas y medios de autoprotección
  • Capítulo 5. Programa de mantenimiento de instalaciones
  • Capítulo 6. Plan de actuación ante emergencias
  • Capítulo 7. Integración del plan de autoprotección en otros de ámbito superior
  • Capítulo 8. Implantación del Plan de Autoprotección
  • Capítulo 9. Mantenimiento de la eficacia y actualización del Plan de Autoprotección
  • Anexo I. Directorio de comunicación
  • Anexo II. Formularios para la gestión de emergencias.
  • Anexo III. Planos.

¿Es obligatorio un Plan de autoprotección en una obra de construcción?

El sector Construcción no dispone de reglamentación específica sobre autoprotección y en principio no estaría incluida en ninguna de las actividades catalogadas en el apartado 1 del ANEXO I de la NBA.

No obstante, puede serle de aplicación cuando en la obra de construcción se realicen actividades de gestión de residuos peligrosos, es decir, actividades de recogida, almacenamiento, valorización o eliminación de residuos peligrosos, de acuerdo con lo establecido en la Ley 10/1998, de 21 de abril, de residuos. Por ejemplo, en obras de retirada de amianto.

En cambio, sí que puede darse un caso de entre las actividades catalogadas en el apartado 2 del ANEXO I de la NBA relativo a actividades sin reglamentación sectorial específica. Se trata del caso de todos aquellos edificios que alberguen actividades comerciales, administrativas, de prestación de servicios, o de cualquier otro tipo, siempre que se dé alguno estos dos supuestos:

  1. la altura de evacuación del edificio sea igual o superior a 28 m
  2. la ocupación prevista sea igual o superior a 2.000 personas

En un caso como el de una catedral española debería existir un plan de autoprotección de la catedral de ámbito superior al plan de autoprotección del contratista, que se integraría en el anterior.

También el plan de autoprotección de la catedral deberá integrarse en otros de ámbito superior, como puedan ser el Plan Nacional de Emergencias y Gestión de Riesgos en Patrimonio Cultural, o los Planes Especiales frente a Inundaciones, o frente a Riesgo Sísmico que puedan existir en la comunidad autónoma donde se ubique la catedral.

Referencias

Jefatura del Estado. 2015. Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil. [En línea] 10 de 07 de 2015. [Citado el: 16 de 04 de 2019.] https://www.boe.es/eli/es/l/2015/07/09/17. BOE-A-2015-7730.

Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 2004. Real Decreto 171/2004, de 30 de enero, por el que se desarrolla el artículo 24 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, en materia de coordinación de actividades empresariales. [En línea] 30 de 01 de 2004. [Citado el: 16 de 04 de 2019.] https://www.boe.es/eli/es/rd/2004/01/30/171/con. BOE-A-2004-1848.

Ministerio del Interior. 2007. Real Decreto 393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia. [En línea] 23 de 03 de 2007. [Citado el: 16 de 04 de 2019.] https://www.boe.es/eli/es/rd/2007/03/23/393/con. BOE-A-2007-6237.