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Estudio sobre la programación de fases hacia una nueva normalidad

Plan para la transición hacia una nueva normalidad, (PTNN).

En el contexto de la pandemia de COVID-19, el Gobierno de España publicó el pasado 28 de abril de 2020 el plan para la desescalada gradual de las medidas extraordinarias de restricción a la movilidad y el contacto interpersonal adoptadas por el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.

Los contenidos del PTNN son:

  • El plan propiamente dicho.
  • Anexo I: Panel de indicadores integral.
  • Anexo II: Previsión orientativa para el levantamiento de las limitaciones de ámbito nacional establecidas en el estado de alarma.
  • Anexo III: Cronograma orientativo.

El domingo 3 de mayo de 2020 el Gobierno publicó una guía con las respuestas a las preguntas más frecuentes relativas al PTNN.

El PTNN ha definido cuatro fases.

  1. FASE 0: preparación de la desescalada.
  2. FASE I: inicial.
  3. FASE II: intermedia.
  4. FASE III: avanzada.

Una vez terminada la fase III se alcanzará la nueva normalidad en la que habrá que poner en práctica nuevos comportamientos como la autoprotección y la separación física. Esta nueva normalidad tendrá que ser sostenida en el tiempo hasta que se disponga de una solución efectiva frente a la COVID-19: un tratamiento o la alta inmunización de la sociedad, bien por haber desarrollar anticuerpos tras una infección o bien por la vacunación.

En relación con el ámbito geográfico el PTNN se gestionará por provincias o por islas, en su caso. Este nivel de desagregación de tareas proporciona un nivel de granularidad territorial suficiente para tomar decisiones con agilidad.

En relación con la duración de cada fase y de todo el proceso, el PTNN deja claro que el proceso completo será largo y sostenido en el tiempo. La duración de cada fase es desconocida. No está predeterminada en el PTNN. Aunque la prensa ha publicado calendarios asignando una duración de dos semanas a cada fase, esto es una mala interpretación del plan. En el mejor de los casos, nunca mejor dicho, esos calendarios serían el escenario óptimo asumiendo que todas las circunstancias que afectan a todos los indicadores de control se alinean a favor del desescalado. Este escenario óptimo es muy difícil que se dé sistemáticamente en todas las actividades (fases) y en todos los capítulos (territorios) del proyecto modelado.

El PTNN no ha planteado un calendario cerrado porque la situación de la pandemia es muy compleja y la dinámica de su evolución futura es imprevisible. La inclusión de fechas en el cronograma orientativo aportado en el anexo III, ayuda a la confusión entre el lector profano en gestión del tiempo en proyectos. La fuerza visual del gráfico anula la imprecisa nota al pie en la que un entendido en la materia percibe que el gráfico se corresponde con la evolución favorable (más corta) de la desescalada, es decir, sin rebrotes.

La duración de cada fase es, por tanto, variable en función de la evolución de la pandemia, es decir, de la evolución de los indicadores del panel en los distintos territorios.

«…la desescalada no es un proceso matemático ni automático, no hay certeza de cuándo un territorio podrá pasar de una fase a otra. Hoy por hoy todo el país se encuentra en una fase de preparación de la desescalada. El avance a las fases siguientes dependerá de cómo progresen tanto la epidemia como sus capacidades sanitarias, dentro del marco de indicadores que reflejará el panel de indicadores.»

Plan para la transición hacia una nueva normalidad (pág. 27).

El avance o retroceso a través de las sucesivas fases sí que tiene una periodicidad. A tal efecto, el ministro de Sanidad decidirá cada dos semanas la fase de desescalada en la que se encuentra cada territorio. Es obvio que el escenario óptimo sería aquel en el que la duración mínima de cada fase es de dos semanas. Pero en este tipo de “proyectos”, sin precedentes, con gran incertidumbre, muy dinámicos y complejos, la duración de cada actividad (fase) es difícil de determinar a priori debido al riesgo de retrocesos. En gestión de proyectos lo llamamos reprocesos.

La metodología de la toma de decisiones PTNN, paradójicamente, solo especifica dos posibilidades tras cada decisión, el avance o el retroceso. Parece que se hayan olvidado de la permanencia en la fase en la que ya se esté. A mi entender, tras la evaluación del panel de indicadores de un territorio se pueden dar tres casos:

  1. Avance a la siguiente fase. Si se cumplen los criterios técnicos (sanitarios, movilidad, social y económico) de cambio de fase.
  2. Mantenimiento en la fase actual. Si no se cumplen suficientemente los criterios técnicos para avanzar de fase, pero no han empeorado lo suficiente como para retroceder a la fase previa. Se trataría de casos en los que los indicadores evolucionan muy lentamente o cuando se dan pequeños rebrotes de poca importancia.
  3. Retroceso a la fase previa. Si no se cumplen suficientemente los criterios técnicos para mantener la fase actual debido a que han empeorado lo suficiente como para retroceder a la fase previa. Se trataría de casos de rebrote.

Programación del PTNN.

La implementación del plan será un proceso largo y sostenido en tiempo. El PTNN puede ser modelado mediante las técnicas de programación de proyectos. En este estudio se van a plantear dos aproximaciones: una determinista con duraciones fijas y otra probabilista con duraciones variables.

Modelo CPM (Critical Path Method).

Este modelo asigna unas duraciones fijas a las actividades. Su utilidad es la de poder modelar distintos escenarios y calcular la duración de cada escenario.

Escenario 1: evolución óptima.

Un ejemplo es el escenario ampliamente publicado por la prensa en el que el ritmo de avance de un territorio es el mínimo posible. En ese escenario óptimo la duración de cada fase sería de dos semanas y no se producirían ningún rebrote que provoque un mantenimiento o, peor, un retroceso.

Red de flechas del escenario 1 evolución óptima.

En este escenario se produciría el avance de fase tras cada evaluación del ministro de Sanidad. La duración de cada fase sería de 14 días naturales (dos semanas). La duración completa del PTNN sería de 56 días naturales y la nueva normalidad empezaría el 29 de junio de 2020.

Diagrama de Gantt del escenario 1 evolución óptima.

Escenario 2: Mantenimiento en fase dos periodos de control.

Este escenario se puede dar si los resultados del panel de indicadores no son lo suficientemente buenos para avanzar a la fase siguiente, pero tampoco son lo suficientemente malos como para retroceder a la fase anterior. Podría darse en situaciones en que la evolución en un territorio es favorable pero no al ritmo suficiente como para producir una mejora significativa dentro de las dos semanas.

Red de flechas del escenario 2: mantenimiento en fase dos periodos de control.


En este escenario se requiere un tiempo adicional para que el panel de indicadores mejore lo suficiente como para permitir que ese territorio avance de fase. El PTNN no contempla este escenario explícitamente ya que tras la evaluación se “determinará el avance, o retroceso, de unas fases a otras.” (pág. 16).

«Las decisiones podrán significar el avance a la siguiente fase de la desescalada o el retroceso en el caso de que se produzca una regresión en los marcadores de la provincia o isla.»

Plan para la transición hacia una nueva normalidad (pág. 17).

En este escenario se produciría el avance de fase tras cada evaluación del ministro de Sanidad excepto en la FASE I (elegida a título de ejemplo). Tras la primera evaluación se decidiría mantener al territorio en la FASE I hasta la siguiente evaluación.

La duración de cada fase sería de 14 días naturales (dos semanas), excepto en la citada FASE I, que sería de 28 días naturales (cuatro semanas). La duración completa del PTNN sería de 70 días naturales y la nueva normalidad empezaría el 13 de julio de 2020.

Diagrama de Gantt del escenario 2: mantenimiento en fase dos periodos de control.

Escenario 3: Mantenimiento en fase tres periodos de control.

Este escenario se puede dar si los resultados del panel de indicadores no son lo suficientemente buenos para avanzar a la fase siguiente, pero tampoco son lo suficientemente malos como para retroceder a la fase anterior. Podría darse en situaciones en que la evolución en un territorio es favorable pero no al ritmo suficiente como para producir una mejora significativa dentro de las dos semanas.

Red de flechas del escenario 3: mantenimiento en fase tres periodos de control.


Este escenario es similar al anterior. La diferencia es que la evolución es tan lenta que requiere de tres periodos para que el panel de indicadores mejore lo suficiente como para permitir que ese territorio avance de fase. Es decir, las dos primeras evaluaciones serían desfavorables al avance, pero en progresión positiva. La situación mejora, aunque muy lentamente.

En este escenario se produciría el avance de fase tras cada evaluación del ministro de Sanidad excepto en la FASE I (elegida a título de ejemplo). Tras la primera y segunda evaluación se decidiría mantener al territorio en la FASE I hasta la siguiente evaluación.

La duración de cada fase sería de 14 días naturales (dos semanas), excepto en la citada FASE I, que sería de 42 días naturales (seis semanas). La duración completa del PTNN sería de 84 días naturales y la nueva normalidad empezaría el 27 de julio de 2020.

Diagrama de Gantt del escenario 3: mantenimiento en fase tres periodos de control.

Es un escenario verosímil en caso de un pequeño rebrote sobre el que se actúe rápidamente para contenerlo. Pese a la contención, sabemos que doblegar la curva es un proceso linear y lento (lado derecho del pico), a diferencia de la evolución del brote que es en progresión geométrica (lado izquierdo del pico). Por ello, si las capacidades del territorio son adecuadas y la respuesta es eficaz y eficiente puede que el panel de indicadores no se deteriore lo suficiente como para producir un retroceso.

Este caso se ha estudiado para demostrar una eventual debilidad del PTNN tal y como está redactado. Las evaluaciones están previstas cada dos semanas. El escenario 2 y el escenario 3 son buenos ejemplos de que esa periodicidad podría resultar excesiva si, tras la primera semana del nuevo periodo adicional, la evolución del panel de indicadores ya permite el avance a la siguiente fase. El territorio podría ahorrarse esa segunda semana y continuar con su progresión entre fases.

Tal vez, sería recomendable que la periodicidad de la evaluación fuera cada semana para los casos de mantenimiento, aunque en todo caso la duración mínima en cada fase se mantenga en dos semanas, equivalentes al tiempo medio de presentación de sintomatología tras la incubación de la enfermedad.

Escenario 4: Retroceso a fase anterior.

Este escenario se puede dar si los resultados del panel de indicadores son tan deficientes como para que la decisión sea la de retroceder a la fase anterior. Podría darse en situaciones diversas en las que el panel de indicadores se deteriora hasta tal punto de que sea inviable mantener al territorio en la actual fase, siendo necesario establecer las restricciones de la fase anterior.

Red de flechas del escenario 4: retroceso a la fase anterior.


En este escenario se produciría el retraso de fase tras cada evaluación del ministro de Sanidad. La duración de cada fase sería de 14 días naturales (dos semanas). En el caso estudiado se ha planteado con un retroceso desde la FASE I a la FASE 0. La duración completa del PTNN sería de 84 días naturales y la nueva normalidad empezaría el 27 de julio de 2020.

Diagrama de Gantt del escenario 4: retroceso a la fase anterior.

Se han diferenciado en color cian las fases que implican un reproceso en el proyecto.

Modelo PERT (Program Evaluation and Review Technique).

Este modelo parte de la base de la incertidumbre que existe para determinar la duración de las actividades del proyecto (FASES). Permite hacer estudios de la probabilidad de cumplimiento del plazo un proyecto. Se estudiará en una próxima entrada.


1 comentario

  1. Digno trabajo de un gran profesor de organización, programación y control de obra
    Genial, pero mucho me temo que en otoño volvamos a la casilla de salida, sino antes

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