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Incendios en edificios históricos: un problema de salud laboral y de salud pública

Contexto: el incendio de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Los edificios históricos se construyeron con los materiales y tecnologías propios de las sociedades y culturas a las que daban servicio. Eran sociedades con culturas científica y prevencionista menos desarrolladas que la actual. Fruto de ello fue la utilización de materiales con agentes químicos que tienen intrínsecamente un potencial lesivo para la salud del ser humano y que bajo determinadas circunstancias ese potencial puede ser activado y suponer un riesgo para la salud. Pueden servir como ejemplo el plomo, utilizado desde la antigüedad en canalizaciones de agua y revestimientos, o el amianto, utilizado de forma intensiva desde la Revolución Industrial como aislante térmico.

Una de esas circunstancias que activan el potencial lesivo de estos productos es el incendio del edificio. El calor puede descomponer muchos de los materiales y liberar a la atmósfera los agentes químicos peligrosos. Las fuertes corrientes convectivas que genera el calor del incendio proporciona un vehículo perfecto para dispersar esos agentes químicos en forma de humo. Es lo que ocurrió el pasado 15 de abril de 2019 en el incendio de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Acabo de leer un par de artículos periodísticos en (Willsher, 2019) y en Live Science (Pappas, 2019) que abordan el problema de salud que puede suponer las partículas de plomo que se propagaron a la atmósfera durante el incendio.

Ilustración 1 Penacho de humo del incendio (Maxime Brunet/AFP).

Ambos plantean el riesgo para la salud al que han estado y siguen estando todas las personas que quedaron expuestas a partículas de plomo procedente tras la combustión de las toneladas de plomo que recubrían la cubierta y la aguja de la catedral de Notre-Dame de Paris.

Obviamente el riesgo es mayor cuanto mayor es la exposición y ésta exposición es mayor cuanto mayor es la concentración del agente químico. Por razones obvias la proximidad con la fuente del agente químico es un factor determinante en la exposición.

Por ello, los miembros de los cuerpos de bomberos, policía y trabajadores de la catedral que participaron en los trabajos de extinción, gestión de la emergencia y en la salvaguarda del patrimonio artístico y religioso del templo serían las personas potencialmente con mayor riesgo.

También podrían verse afectados los espectadores que atónitos unos y horrorizados otros fueron testigos presenciales de la catástrofe que sufría la catedral. Si podían percibir el olor del humo, probablemente respiraron partículas de plomo.
Y también preocupan los vecinos. Todas esas partículas de plomo terminan depositándose por gravedad por todas partes siguiendo el rumbo del aire que las transporta. Por tanto, los alrededores inmediatos de la catedral, así como las zonas a sotavento en relación a la catedral hacia donde se propagó la humareda.

El plomo.

Ilustración 2 Cubiertas de la nave central y transepto. Sobre el crucero se erige la aguja. Fuente: https://www.notredamedeparis.fr/friends/the-spire/#!

El plomo es el elemento químico con el que están confeccionadas las planchas que recubren tanto el tejado como la aguja de la catedral. El plomo es de color plateado con tono azulado que expuesto a la intemperie adquiere una pátina gris mate. Se utilizó como material de revestimiento en muchos edificios por su flexibilidad, lo que permite adaptar su forma fácilmente mediante maceado.

Se estima que para la cubierta de la catedral se utilizaron 460 toneladas de plomo, 210 toneladas en planchas para el tejado (Bibliothèque nationale de France, 2015) y 250 toneladas en recubrimiento de la aguja (Association Maurice de Sully).

Es un material que se funde a 327,4°C y que hierve a 1725°C. La temperatura estimada en el incendio está en el rango de 800°C – 1.200°C.

Los problemas para la salud que ocasiona el envenenamiento por plomo son conocidos desde la antigüedad. La enfermedad es conocida como saturnismo (Colaboradores de Wikipedia, 2019), debido a que los antiguos alquimistas llamaban “Saturno” a este metal.

En la Tabla 1 se recopilan los valores de referencia del plomo elemental proporcionados en el documento “Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España”, adoptados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), para el año 2019.

Tabla 1. Valores de referencia del plomo.
Agente Químico: Plomo elemental
Nº CE: 231-100-4
Nº CAS: 7439-92-1
VLA-ED®: 0,15 mg/m3
IB: Plomo en sangre
VLB®: 70 µg/dl
Momento de muestreo: No crítico

 

Debe consultarse el Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo (Ministerio de la Presidencia, 2001) puesto que incluye información relevante sobre el plomo inorgánico y sus derivados en el ANEXO I Lista de valores límite ambientales de aplicación obligatoria y valores límite biológicos de aplicación obligatoria y medidas de vigilancia de la salud aplicables al plomo y sus derivados iónicos.

Pero ¿por qué es tan peligroso el plomo? Principalmente, porque se sabe que el plomo es tóxico para la reproducción humana y porque su exposición laboral se asocia al cáncer de pulmón, vejiga y cerebro.

Además, la contaminación por plomo provoca diversidad de efectos en el cuerpo humano tales como efectos gastrointestinales, hematológicos, renales, neurológicos, neuroconductuales y sobre el desarrollo de los niños y otros.

Lecciones que podemos aprender.

Habrá que esperar hasta la conclusión de la investigación del accidente que dirige la Fiscalía de Paris para conocer exactamente los hechos y las causas del incendio. El objetivo de esta investigación debe ser la identificación de errores u omisiones en los sistemas de seguridad empleados hasta ese momento y que se han mostrado insuficientes o ineficaces para evitar la aparición del incendio. No se investigan accidentes con el objetivo de determinar responsabilidades. Eso es cuestión de la administración de Justicia.

La investigación en curso, como técnica preventiva que es, pretende aprovechar la experiencia que puede deducirse de los fallos o errores sucedidos, y buscar soluciones para que estos, a ser posible, no vuelvan a repetirse.

No obstante, se aportan algunas lecciones, no todas, que al menos cautelarmente, deberían ser consideradas en una eventual revisión de los planes de autoprotección, en los planes de acción ante emergencias, en los planes de salvaguarda y en los de recuperación tras el siniestro.

Ilustración 3 Cobertura con placas de plomo. Eugène Viollet-le-Duc «Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe au XVIe siècle» (1864).

 

Previas al incendio.

Hay que adoptar todas las medidas de prevención y de protección activa y pasiva necesarias para evitar el incendio. Sería bueno reflexionar sobre la influencia de los criterios prevencionistas en los procesos de toma de decisiones ante intervenciones en el patrimonio arquitectónico. En este punto hay mucho trabajo pendiente.

Hay que aprender de los errores cometidos para que no se vuelvan a cometer. Urge una investigación detallada que describa los minutos iniciales del incendio. Desde la primera alarma (18:20) hasta la segunda alarma (18:43) y el aviso a los servicios de emergencia hay un lapso de tiempo excesivo para localizar la ubicación y magnitud del incendio. Veintitrés minutos en la progresión de un incendio marcan la diferencia.

Hay que mejorar el conocimiento de los materiales y de las técnicas constructivas de los edificios históricos. La I+D+i en conservación del patrimonio arquitectónico debe ser una prioridad de los gobiernos, nacionales, regionales y locales; de los propietarios de los edificios y de todos los que viven de actividades económicas directa o indirectamente relacionadas con la existencia de ese patrimonio. Ese conocimiento debe plasmarse en inventarios de materiales peligrosos presentes en los edificios, con indicación de su ubicación, cantidad, informaciones relativas al comportamiento ante el fuego, agentes extintores adecuados, medidas preventivas específicas y EPI necesarios durante los trabajos de extinción.

Esta información debe ser compartida con los servicios de gestión de emergencias locales (bomberos, policía, protección civil, etc.) e incorporarse a los planes de actuación ante emergencias que se desarrollen.

Durante el incendio.

Ilustración 4 Los transeúntes observan las llamas y el humo elevándose desde el tejado de la Catedral de Notre-Dame. Fuente: Raphael Lafargue/Abaca/Sipa USA

Una vez que toda la prevención haya fracasado y el incendio está en desarrollo, aún hay oportunidad y tiempo para minimizar los efectos tóxicos de los agentes químicos que se liberen.

Los perímetros de seguridad en los que se restrinja el acceso a los ciudadanos deben ser más extensos. Una distancia suficiente es aquella en la que no se perciba el olor a humo de combustión. Lo que olemos son las partículas que viajan en el humo. Así que, si puedes oler el humo, puedes estar respirando otras partículas tóxicas inodoras que están entrando en tu cuerpo por las vías respiratorias.

Urge realizar mensajes a todos los edificios próximos al incendio para que sellen lo mejor posible todos los huecos de sus edificios (puertas, ventanas, etc.) y


Ilustración 5 Trabajos de extinción en progreso. Fuente: Pierre Suu/Getty Images

desconecten los sistemas de climatización que toman aire del exterior.
En los casos más graves puede ser necesario evacuar a la población que esté dentro de ese perímetro de riesgo, priorizando a la población más sensible (niños, mujeres embarazadas o lactantes, personas con patologías respiratorias, etc.).

Los equipos de intervención en la emergencia deben hacer uso de los EPI adecuados al riesgo de exposición al agente químico que se haya identificado. La heroicidad de estos trabajadores públicos no implica que deban exponer su salud más allá de lo que la peligrosidad inherente a la actividad conlleva. Se les debe proporcionar la información, el entrenamiento y los medios, EPI en particular, necesarios para poder realizar su trabajo en las condiciones laborales más seguras posibles. Y llegado el caso, al menos, que conozcan los riesgos que implican los trabajos a los que se van a tener que enfrentar.

 

Después del incendio.

Que la extinción del incendio haya finalizado no significa en modo alguno que el riesgo de exposición al agente químico haya disminuido.

Tan pronto como las partículas de los agentes químicos se liberan a la atmósfera se van a producir una de estas dos cosas. Lo normal es que la gravedad deposite las partículas sobre alguna superficie más o menos próxima a su ubicación original. Si no es el caso, las partículas serán transportadas por el aire caliente que produce el propio incendio hasta un punto en el que la fuerza del aire es incapaz de mantener la partícula en suspensión. En ese momento la gravedad hará el resto y la depositará sobre la primera superficie que interrumpa su caída. ¿Dónde? La dirección e intensidad de los vientos durante y después del incendio permitirán dibujar mapas de dispersión de los contaminantes.

Es por tanto imperativo que en estos casos se trabaje en coordinación con las agencias de meteorología para monitorizar el comportamiento del viento y prever la dispersión de los agentes químicos a corto, medio y largo plazo.
Esa monitorización debería ir acompañada de mediciones ambientales que identifique y cuantifiquen la presencia del agente químico tanto en el aire como en el terreno (suelos, plantas de la cadena trófica humana y depósitos o corrientes de agua.

Ilustración 6 Trabajadores instalan vigas en celosía sobre las bóvedas de la nave y el transepto. Fuente: Thomas Goisque.

Tan pronto como se dé por extinguido el incendio se dará comienzo a otros trabajos necesarios como los vinculados a la investigación de las causas que originaron el incendio o como los trabajos de recuperación del siniestro. Estos últimos, serán con toda seguridad trabajos que quedan bajo la definición de obras de construcción de emergencia. Constituyen un rango muy extenso de actividades. Algunos ejemplos pueden ser:

  • Trabajos de diagnosis de la estabilidad y resistencia del edificio y sus componentes.
  • Trabajos de documentación de los daños.
  • Trabajos para estabilizar aquellos elementos arquitectónicos que no dispongan de la estabilidad y resistencia requerida para los propios trabajadores y para los usuarios futuros.
  • Trabajos de protección del edificio ante agentes meteorológicos que puedan deteriorar aún más el estado en el que haya quedado el edificio tras el siniestro.
  • Trabajos de extracción de escombros.
  • Trabajos de limpieza.

Todos los trabajadores que participen en cuantas actividades se desarrollen en los momentos posteriores a la finalización del incendio estarán expuesto al riesgo de contaminación por los agentes químicos que pudieran estar contenidos en partes del edificio y que por causa del incendio hayan sido liberados.

Si eres un ciudadano curioso deberías reflexiona si los “Me gusta” que vas a conseguir en tus redes sociales compensan el riesgo para tu salud. Aléjate, deja trabajar a los miembros de los servicios de emergencia. Ten presente que las partículas no solo van a la nariz. Se depositan en tu pelo, en tu piel, en tu ropa. En todo aquello en lo que luego va a estar cerca de la nariz de tus seres queridos cuando los besas y los abrazas. Esa foto no vale tanto como tu salud.

Por cierto, no solo el plomo es factor de riesgo. También el roble lo es. El polvo de las maderas duras como el roble es carcinógeno y en estos momentos está siendo estudiado para ser incluido en el documento que recoge los Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España, adoptados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo para el año 2020.
Así que también será necesario adoptar medidas preventivas cuando tras el incendio haya que cortar con sierra de cadena y manipular las vigas de roble. Pero eso es harina de otro costal.

Referencias.

  • Association Maurice de Sully. La flèche. [En línea] Association Maurice de Sully. [Citado el: 12 de 05 de 2019.] https://www.notredamedeparis.fr/la-cathedrale/architecture/la-fleche/
  • Bibliothèque nationale de France. 2015. La Cathédrale Notre-Dame de Paris,1163-1345\Techniques et métiers. La couverture. [En línea] Direction de la diffusion culturelle, Éditions multimédias, 2015. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] http://passerelles.bnf.fr/techniques/cathedrale_nd_paris_02.php
  • Colaboradores de Wikipedia. 2019. Saturnismo. [En línea] 114565521, Wikipedia, La enciclopedia libre., 13 de 03 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Saturnismo&oldid=114565521
  • Ministerio de la Presidencia. 2001. Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo. [En línea] 05 de 05 de 2001. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.boe.es/eli/es/rd/2001/04/06/374/con. BOE-A-2001-8436
  • Pappas, Stephanie. 2019. Why the Area Around Notre Dame Is Now Coated with Toxic Levels of Lead. [En línea] Live Science, 10 de 05 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.livescience.com/65451-notre-dame-sky-high-lead-levels.html
  • Willsher, Kim. 2019. Notre Dame firefighters should be tested for lead, say campaigners. [En línea] The Guardian, 10 de 05 de 2019. [Citado el: 11 de 05 de 2019.] https://www.theguardian.com/world/2019/may/10/notre-dame-firefighters-should-be-tested-for-lead-say-campaigners

Tabla de ilustraciones.

  • Ilustración 1 Penacho de humo del incendio (Maxime Brunet/AFP).
  • Ilustración 2 Cubiertas de la nave central y transepto. Sobre el crucero se erige la aguja. Fuente: https://www.notredamedeparis.fr/friends/the-spire/#!
  • Ilustración 3 Cobertura con placas de plomo. Eugène Viollet-le-Duc «Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe au XVIe siècle» (1864).
  • Ilustración 4 Los transeúntes observan las llamas y el humo elevándose desde el tejado de la Catedral de Notre-Dame. Fuente: Raphael Lafargue/Abaca/Sipa USA
  • Ilustración 5 Trabajos de extinción en progreso. Fuente: Pierre Suu/Getty Images
  • Ilustración 6 Trabajadores instalan vigas en celosía sobre las bóvedas de la nave y el transepto. Fuente: Thomas Goisque.

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